Este año recibí una noticia que me hizo muy feliz, y esa felicidad vino por partida doble. Por un lado, Astronautas fue distinguido entre los ganadores de la Fundación Cuatrogatos. Me emociona profundamente que este libro, que imagina viajes, despedidas, encuentros y la posibilidad de mirar el mundo desde otra perspectiva, haya sido reconocido de ese modo.
Y la alegría fue todavía mayor porque Kanghuru también quedó entre los recomendados. Es una novela muy especial para mí, una historia en la que lo inesperado irrumpe en la vida familiar y lo extraño, el humor y la ternura se entrelazan.
La Fundación Cuatrogatos realiza cada año una tarea muy valiosa al destacar libros para niños y jóvenes en español por su calidad literaria y artística. Que Astronautas y Kanghuru formen parte de esa selección es, para mí, una enorme alegría y un impulso muy querido para seguir escribiendo.




